Páginas

Mostrando las entradas con la etiqueta humanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta humanidad. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de diciembre de 2018

Cómo nació "Noche de paz", el villancico más famoso del mundo, que cumple 200 años

"Noche de Paz", el villancico más famoso del mundo que cumple 200 años (Foto-DPA).

¿Quién no cantó alguna vez "Noche de paz"? Un clásico que suena cada año en las fiestas. La canción, según publicó la agencia EFE, nació una fría Nochebuena en los Alpes austríacos. El 24 de diciembre de 1818, en una pequeña iglesia de la localidad de Oberndorf, cerca de Salzburgo, fue cantada por primera vez por su letrista, Joseph Mohr (1792-1848) y su compositor, Franz Xaver Gruber (1786-1863). Nadie imaginó que se convertiría en la canción de Navidad más famosa del planeta.
Doscientos años después, traducida a más de 300 idiomas y dialectos, "Noche de paz, noche de amor" forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Más de mil millones de personas la cantarán o, al menos, la escucharán esta próxima Nochebuena. Austria recuerda este aniversario con más de 600 eventos, entre exposiciones, conciertos, películas, obras de teatro, conferencias, simposios y publicaciones que reflejan su historia, mitos y leyendas.

Noche de paz con letra


El joven cura Mohr idea un poema de seis estrofas -hoy suelen cantarse tres- en 1816, llamado "El año sin verano", debido a un severo frío que destruyó cosechas y propagó el hambre. Los científicos lo atribuyen a una caída de la actividad solar sumada al oscurecimiento del cielo por millones de toneladas de polvo, ceniza y dióxido de azufre arrojadas a la atmósfera en fuertes erupciones volcánicas durante 1815 en Indonesia.

Los historiadores coinciden en que el texto de la canción expresa un profundo anhelo de paz, esperanza y consuelo. Para Tina Breckwoldt, autora del libro Ein Lied mit Geschichte (Una canción con historia), el poema "tocó un nervio" altamente sensible en la Europa de entonces: "Todos deseaban la paz". "'Noche de paz' es mucho más que una canción de Navidad", reconoció la autora. Según la leyenda, la sencilla melodía fue compuesta para guitarra y coro porque el órgano de la iglesia de Oberndorf estaba corroído por los ratones y no habían medios para repararlo.
Mohr, nacido en la pobreza como hijo ilegítimo en Salzburgo, la ciudad natal del legendario Mozart, pudo hacer carrera gracias a la ayuda de un vicario que descubrió su talento y lo promovió.
Aparentemente, fue Mohr quien le pidió a Gruber, un maestro de escuela y organista, componer una melodía para su poema, y los dos entonaron juntos la canción en la Misa de Gallo de 1818 en Oberndorf, acompañados por una guitarra.
El 24 de diciembre de 1914 la entonaron cientos de miles de soldados de diversas naciones en su idioma natal, desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial, en unas horas de tregua apodadas "milagro de hermandad".
Años más tarde, en 1941, mientras la dictadura nazi intentaba imponer una versión de propaganda -cambiando la letra por "...todo duerme... Adolf Hitler vela por el destino de Alemania"- el presidente de EE.UU., Franklin D. Roosevelt, y el primer ministro británico, Winston Churchill, la cantaban en la Casa Blanca.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Científicos le dieron curiosidad a la Inteligencia Artificial y esto fue lo que ocurrió

La inteligencia artificial ha avanzado hasta sorprender a la humanidad. Pero a pesar de las múltiples aplicaciones que nos facilitan la vida, carece de un elemento básico: la curiosidad.


Científicos le dieron curiosidad a la Inteligencia Artificial y esto fue lo que ocurrió

La compañía de investigación OpenAI, un laboratorio del físico y magnate Elon Musk que se encarga de desarrollar y promover inteligencia artificial amigable (AI, por sus siglas en inglés), está abonando el terreno del aprendizaje impulsado por curiosidad. Según un estudio publicado por la propia empresa, algunos modelos de AI pueden desarrollar y aprender ciertas habilidades.
El grupo de expertos, con la colaboración de científicos de la Universidad de California y la Universidad de Edimburgo, exploró la forma de añadir una especie de sentido de la curiosidad a los motores de la inteligencia artificial. En resumen, durante su experimento descubrieron cómo lograr que la AI ejecute una acción sin habérsela ordenado, tal y como informó el portal Next Web.
La idea de esto es conseguir verdadera máquinas mucho más autónomas que exploren tareas y acciones sin tener que recibir recompensas codificadas por seres humanos, destaca el medio. Básicamente son muchas las aplicaciones que esto podría tener en el desarrollo de robots de rescate o de exploración espacial.

¿Qué hacer para que la IA sea curiosa?

Los investigadores se toparon con resultados sorprendentes durante las etapas del estudio. Con tan solo integrar la definición de curiosidad, los motores de la inteligencia artificial fueron capaces de desarrollar la habilidad de explorar entornos, como videojuegos. Y algo muy particular fue que no pudo parar de ver televisión. La definición de curiosidad que OpenAI añadió al algoritmo fue bastante sencilla: predecir el entorno futuro.
Equipada con la curiosidad en su algoritmo, la inteligencia artificial demostró gran habilidad para examinar unos 50 videojuegos en todos sus niveles. Pero no solo eso, incluso ganó en algunos. Podría decirse que uno de sus “favoritos” fue Súper Mario Bros, un juego en el que hay que avanzar en diferentes mundos, porque mostró mucho interés.

¿Qué tiene de especial la televisión?

Harri Edwards, uno de los investigadores de OpenAi, dijo al portal Quartz que se les ocurrió la idea de hacer que la inteligencia artificial viera televisión a partir de “el problema de la televisión ruidosa”, un conocido experimento mental. Hay que destacar que la estática en una televisión es algo raro y que sería más raro aún que un motor de inteligencia artificial pudiera predecir lo que pasará a continuación. No obstante, los investigadores indicaron que la AI equipada con el algoritmo “curioso” fue capaz de alejarse de la televisión, pero solo cuando había otra cosa más interesante en su entorno.