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jueves, 13 de diciembre de 2018

La razón por la que las agujas del reloj giran hacia la derecha en lugar de a la izquierda

La razón por la que las agujas del reloj giran hacia la derecha en lugar de a la izquierda

La razón por la que las agujas del reloj giran hacia la derecha en lugar de a la izquierda

Quizás nunca te hayas detenido a analizarlo, incluso, hoy es un parámetro tan global que parece que siempre ha sido así. No obstante, la convención moderna que determina el sentido de las agujas del reloj, al referirnos al sentido horario, no es una preferencia de diseño al azar.
De hecho, podríamos decir que se trata de un acondicionamiento directo del reloj del sol, uno de los primeros relojes de la historia. Al hablar de este último concepto nos remitimos a los denominados cuadrantes solares, instrumentos que eran empleados desde tiempos muy remotos con el objetivo de medir el paso del tiempo.
reloj del sol
¿De qué manera? Por medio de la sombra que generaba el Sol sobre una especie de aguja conocida como gnomon, al mismo tiempo sobre una plataforma circular o cuadrante en el que se delineaba una escala que hacía ver la posición del Sol cuando se movía en el día.
Aquello, en el hemisferio norte, quería decir que la sombra se desplazaba (aplicando una analogía con la brújula) de norte a este, después al sur, al oeste y así de forma cíclica conforme al viaje del Sol.
Una vez comenzaron a aparecer los relojes mecánicos, su diseño se hizo para moverse de forma similar sencillamente porque era a lo que la gente se había acostumbrado. Con lo cual surge un interrogante que quizás estés pensando: ¿los relojes se moverían entonces en la dirección contraria si se hubiesen basado en relojes del sol en el hemisferio sur?
La respuesta es sí. Por debajo del ecuador los relojes solares giran en sentido opuesto a las agujas del reloj, y de haberlos usado como ejemplo estaríamos viendo la hora de una manera completamente distinta a la actual.

domingo, 2 de diciembre de 2018

¿Seremos inmortales? Científico asegura que “en el 2050 podremos asistir a nuestras propias exequias”

en el 2050 podremos asistir a nuestras propias exequias

Ian Pearson, científico futurólogo hace la premonición para el 2050: “Los humanos podrían asistir a sus propias exequias en condición de robots, con un cuerpo físico más joven y mejorado”.
Asegura el intuitivo científico, que para esa década ya se habrá desarrollado la tecnología, que daría el soporte físico al 99% de la información procedente del cerebro y traspasada a un dispositivo electrónico, por fuera del cuerpo material.
Tal cual una copia que se “sube” y se almacena en la nube, se podrá conservar después de la muerte física, toda la información y lo conformado en el cerebro durante el tiempo que tuvo de vida activa, para descargarlo a la mejor versión electrónica.
En ese momento, existirá la posibilidad de conectar la mente a un “Android ” mientras el cuerpo físico muere y así persistir en cuerpo ajeno, eso sí, dependiendo de su capacidad económica y de su comportamiento en la sociedad.
conectar la mente a un Android
Lo fascinante de la premonición está en asistir al propio funeral, y luego continuar en la vida como antes, pero en un nuevo cuerpo, de seguro rejuvenecido y hasta mejorado. Algunos individuos tendrán que esperar hasta el 2060 o más, dando tiempo para que el precio del Android se rebaje en buena proporción o aprovechando descuentos de oportunidad, como para ”poder pagarlo”, transcribe Pearson en su artículo.
Según el experto en el futuro, “los humanos lograremos cambiar nuestros cuerpos a simple voluntad”, ya que coexistirán como receptáculos de la mente, cuya copia original permanecerá clasificada en la estantería de un depósito. “La mente continuaría en pleno y sano desempeño”, en tanto los acondicionados “servidores” mantengan su labor de asistencia.
A pesar de ello no será inmortal en el sentido estricto, aunque sí podría el humano persistir en su existencia, más allá del tiempo en que su cuerpo físico deje de funcionar.

Renunciar a conservar su propia mente


Pearson previene que existirá una sutil “artimaña “, puesto que los receptáculos que acopiarán la información de los cerebros y los mismos “Androids” a ser usados, serán de propiedad exclusiva de multicompañías especializadas como Google, Facebook, Apple u otra que surja simétricamente en el futuro cercano, con el derecho adquirido sobre la propiedad de los datos de la mente.
Renunciar a conservar su propia mente

Quiere decir que al firmar o aceptar documentos, sin la debida inspección al detalle, posiblemente se esté desde ya transfiriendo  la propiedad y exclusividad de la mente, a una compañía con el poder de replicar cuantas veces quiera, la información que conserva el cerebro y las ideas que allí se puedan llegar a generar.
Sería sencillamente como perder desde ahora la cabeza…